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Miguel Reina Ortiz (1,2)
Vinita Sharma (1)
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3.0 Unported License
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Department of Global Health, College of Public Health, University of South Florida. Tampa, USA
The Braun School of Public Health and Community Medicine. The Hebrew University of Jerusalem, Ha- dassah – Ein Kerem Campus. Jerusalem, Israel.
Correspondencia:
Dr. Miguel Reina
E-mail: miguel.reina@hotmail.com
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Forma de citar este artículo:
Reina-Ortíz M, Sharma V. Los diseños de investigación.
Rev Med Vozandes 2012; 23: 95 – 96.
La investigación científica es una herramienta fundamental para el desarrollo del conocimiento en varios campos de la actividad médica y de salud pública. Su importancia, al igual que la nece- sidad de transmitir sus avances en propuestas pragmáticas, ha sido resaltada en varios trabajos previos [1 - 3]. Por lo tanto, es crucial que los profesionales en ciencias de la salud tengan un entendimien- to general pero completo, sobre los diferentes métodos disponibles para llevar a cabo tan encomiable actividad.
Exponer en detalle los diferentes diseños de investigación que pue- den ser utilizados, demandaría una extensión que superaría los alcances de este artículo, pero pueden ser consultados por el lector interesado en distintos textos al respecto [4 - 6]. No obstante, a manera de una introducción, es posible explicar los principales tipos de diseño que con mayor frecuencia se emplean.
Como se puede observar en la figura 1, los diseños de inves- tigación pueden dividirse en dos grandes grupos: estudios de tipo Experimental y Observacional. La principal diferencia entre ambos tipos radica en la manera en que los factores de estudio se encuentran asignados (de forma deliberada o no, respectivamente) a los sujetos de investigación. En un estudio ob- servacional los sujetos se encuentras naturalmente expuestos a las inter- venciones o supuestos factores de riesgo, y el investigador lo único que hace es usar esta exposición para observar si la misma conlleva al desarrollo de una enfermedad o cualquier otro desenlace o resul- tado que se esté estudiando. Por el contrario, en los experimentos el investigador asigna y controla los factores bajo estudio, según un plan preestablecido, generalmente para evaluar el efecto de una inter- vención preventiva o terapéutica [5, 6].
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Revista Médica Vozandes Volumen 23, Número 2, 2012
Los estudios observacionales pue- den, a su vez, ser subdivididos en dos grandes categorías: estudios descriptivos y analíticos. Los estu- dios descriptivos están limitados a la explicación detallada de las características de los participantes mientras que los estudios analíticos hacen comparaciones entre ellos.
Considerando esta definición, todos los estudios experimentales son per se analíticos puesto que comparan al menos dos grupos de personas o dos mediciones (el antes y después) en un mismo grupo de individuos.
Los Reportes de Caso y las Series de Casos son los principales diseños para estudios de tipo descriptivo. En un Reporte de un Caso, el investigador expone en detalle las características de un único individuo de investiga- ción, sea este individuo una persona o una comunidad. Los Reportes de un Caso se usan por lo general cuando se está reportando una enfermedad nueva o infrecuente o cuando un equipo de Salud Pú- blica entra en contacto con una comunidad por primera vez. Las Series de Casos son muy similares al Reporte de Caso, con la diferencia de que en esta oportunidad se están reportando más de un individuo o caso simultáneamente. El diseño transversal para estimar solamente la prevalencia de un fenómeno, también forma parte de los estudios descriptivos.
Los estudios observacionales analí- ticos pueden ser divididos también en dos clases dependiendo de su temporalidad. Aquellos estudios que hacen una sola observación en un momento determinado se denominan estudios transversales, mientras que los que observan y registran la variable de interés en una población por más de una vez se denominan longitudinales. En un estudio transversal la informa- ción con respecto a todas las varia- bles (exposición o factor de riesgo, enfermedad o desenlace y variables demográficas) es recolectada en una única observación, es decir, en un solo punto en el tiempo. La diferencia entre los estudios transversales y longitudinales se asemeja a la que existe entre una fotografía y un video. Los diseños trans- versales para asociación cruzada, eva- luación de pruebas diagnósticas, concordancia y correlación, son de tipo analítico.
Por otra parte, los estudios obser- vacionales longitudinales, según la cronología de los sucesos pueden tener dos diseños: Cohortes y Caso- Control. Cuando un investigador estudia a los sujetos en relación a su exposición a un factor de riesgo
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Los diseños de investigación

o intervención (para identificar los desenlaces que tienen lugar), el estudio es llamado de Cohortes. Pero si los sujetos de investigación son divididos conforme a la presen- cia o ausencia de la enfermedad o desenlace estudiado y lo que se investiga son los posibles factores causales, estamos ante un diseño de Casos y Controles.

Figura 1. Esquema de clasificación de los diseños de investigación.
Contrario a lo que ocurre en los estudios observacionales, en los estudios experimentales es el propio investigador quien de forma inten- cional determina la distribución de los sujetos de investigación en los grupos de estudio. Esta decisión, la mayoría de las veces, se realiza usando una técnica denominada aleatorización (randomización, en inglés), en la cual los pacientes o sujetos son asignados a los grupos
de intervención y comparación de manera aleatoria, es decir, por azar.
Si un estudio experimental se centra alrededor de personas es denomina- do ensayo clínico mientras que si se desarrolla en grupos poblacionales se lo conoce como ensayo comu- nitario. Tanto los ensayos clínicos como los comunitarios pueden ser controlados o no controlados según exista o no, respectivamente, la presencia de un grupo de compa- ración, al cual no se le administra o no recibe la intervención que se está estudiando [1, 6].
La elección del diseño depende de la pregunta de investigación a ser resuelta. Así, si es interés del inves- tigador estudiar la prevalencia de una patología, deberá utilizar un diseño transversal (sea sólo con fines
de descripción o para estimar la asociación entre variables con ese fenómeno); si la intención es eva- luar una relación causal de riesgo, requerirá un diseño de cohortes o caso-control; y si la finalidad es determinar la eficacia de un trata- miento u otro tipo de intervención, habrá de decantarse por un ensa- yo clínico. Cada diseño posee sus propias características y conlleva distintos grados de complejidad metodológica, con ciertas ven- tajas y limitaciones respecto a los otros [5, 6]. En términos de relaciones causa-efecto, sin duda la mayor validez de los resultados puede ser proporcionada por los ensa- yos clínicos, pero estos demandan muchos más recursos económicos y un estricto cumplimiento de los distintos elementos bioéticos de la investigación clínica [7].
Referencias
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Ruiz A, Morillo LE. Epidemiología clínica: Investigación clínica aplicada. Bogotá: Editorial Médica Panamericana; 2004.
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