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Wilson Chicaiza A. (1)

Adoptando cambios en el

quehacer médico

EDITORIAL

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1 Director Departamento de Docencia Médica e Investigación; Hospital Vozandes Quito.


Correspondencia:

Dr. Wilson Chicaiza

E-mail: wchicaiza@hcjb.org.ec


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Rev Med Vozandes 2012; 23: 3-4


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El ejercicio de la medicina en nues- tro medio está sufriendo aún la tran- sición desde la práctica basada en la propia experiencia hacia la aplicación de la mejor evidencia posible en el cuidado de nuestros pacientes. La incorporación de nuevo conocimiento en el queha- cer profesional es resultado de la suma de diversos factores, estra- tegias y características, tanto per- sonales como sociales y docentes. Se han propuesto diversos modelos educativos que podrían mejorar la incorporación de nuevos conoci- mientos, con estrategias que van desde la aplicación de herramien- tas de autoevaluación hasta el uso de tecnologías informáticas y de otros medios que incentiven la for- mación médica [1 – 3]. Sin embargo, hay intervenciones puntuales que, si bien tienen fundamento científi- co, pueden funcionar adecuada- mente y redundar en beneficio del paciente si se convierten en políti- cas administrativas sólidamente es- tablecidas. En el presente número de la Revista Médica Vozandes, se hace referencia a dos procesos que han formado parte de nuestro que- hacer y que, con su aplicación ade- cuada, buscan promover el cuida- do eficiente en nuestros pacientes.


En primer lugar, el protocolo de lava- do de manos que se instauró desde el Comité de Infecciones para que sea integrado habitualmente en el cuidado de los pacientes. Esta re- comendación inició a partir de la evidencia clara que este tipo de intervención disminuye significativa- mente la morbilidad y mortalidad en pacientes hospitalizados [4, 5]. La in- corporación de nuevos elementos dentro del mismo protocolo como el uso de alcohol gel y de diversos procesos de instrucción y monitori- zación en la ejecución del proceso han llevado a su consolidación a través del tiempo. Restan, por otro lado, aplicar algunos modelos para control de calidad y monitorización, teniendo en cuenta los hallazgos y recomendaciones derivadas del ar- tículo publicado en este número [6].


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Revista Médica Vozandes Volumen 23, Número 1, 2012

Por otro lado, la incorporación del protocolo de manejo de la hemo- rragia subaracnoidea no traumáti- ca desde la sala de emergencias es una iniciativa innovadora, basa- da en evidencia, para el manejo de este tipo de patologías dentro

de un marco institucional integral [7]. El trabajo interdisciplinario para el estudio, adaptación, aplicación y evaluación de este proceso ha sig- nificado un esfuerzo muy importan- te de nuestro personal administrati- vo, médico y paramédico. Tener la posibilidad de organizar procesos eficientes que busquen optimizar el tiempo y tipo de cuidado brindado a los pacientes que han sufrido este tipo de eventos, así como la identi- ficación temprana y el uso de me- dios diagnósticos adecuados, nos permitirá efectuar el tratamiento oportuno de esta patología. Com- partir esta experiencia para su difu- sión y crítica, a través del presente número de la Revista Médica Vo- zandes, en una sección de conoci- miento intra e interinstitucional, per- mitirá alcanzar la meta común del mejor cuidado del paciente.


Entre los artículos originales de este número se destaca un estudio de prevalencia sobre los factores modi- ficables y no modificables que influ- yen en el control metabólico de pa- cientes con diabetes mellitus tipo 2 [8]. Su importancia radica en algunos puntos que son remarcables. En pri- mer lugar, conducir estudios de pre- valencia, que tanta falta hacen en nuestro medio y que generan otras preguntas de investigación a seguir desarrollándose como líneas de in- vestigación institucional. Luego, la calidad descriptiva del trabajo que marca modelos a seguir en nuestro medio. Finalmente, y aún más im- portante, el llamado de atención a nuestros sistemas de salud que de manera implícita sugieren los resultados del estudio: la práctica médica en nuestro medio no tiene un enfoque preventivo. Los sistemas de atención primaria, aún débiles y menospreciados, no tienen todavía la fortaleza suficiente para producir cambios en nuestras poblaciones aún vulnerables a factores modi- ficables. La falta de planificación centrada en el fortalecimiento de redes de apoyo a nuestros pacien- tes, hace que ellos decidan sobre su mejor cuidado. A pesar de ser manejados en instituciones públi- cas, el riesgo metabólico de los pa- cientes diabéticos aumenta, entre otras causas por no existir una con- sistencia en sus controles médicos y sus prácticas de autocuidado. No obstante, la responsabilidad de un médico va un poco más allá de de-


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Chicaiza W.

Adoptando cambios en el quehacer médico

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cirle a un paciente diabético que debe ser cuidadoso con su dieta; debe motivarlo aún más para que este tipo de decisiones y actitudes tengan sentido en su vida y sean in- corporadas en forma contundente y definitiva. Con ciertas implicacio- nes similares, la identificación ruti- naria de factores de riesgo para el tromboembolismo venoso, destina- da a establecer oportunamente las respectivas medidas preventivas durante la hospitalización de los pacientes, es objeto de otra investi- gación contenida en este ejemplar de la revista [9].


Estos precisos momentos todo el sistema de salud está siendo cues- tionado en su poca eficiencia; co- nocida, callada y tolerada por no- sotros, los profesionales de la salud, en una forma casi culposa. ¿Será acaso que nuestro conocimien- to científico no se ha aplicado en el campo adecuado?, ¿Acaso los esfuerzos educativos no están enfo- cados en el compromiso de ofrecer

medicina de alta competencia en prevención? El uso del conocimien- to médico debe ir de la mano con políticas administrativas y sanitarias que busquen cumplir el objetivo final de llevar la mejor medicina a todos nuestros pacientes. Un co- nocimiento que debe ser aplicado integralmente a los pacientes y no solamente responder a las necesi- dades pasajeras de atención mé- dica a propósito de una dolencia.


La incorporación del nuevo conoci- miento no debe eludir el fin último del ejercicio médico: lograr una salud de calidad en la población. Como lo visualizó Sackett [10] y posteriormente Strauss [11], toda inquietud que genere la formación médica debe interrela- cionar la mejor evidencia disponible, con la experticia del personal de sa- lud y los valores propios de paciente o población en cuestión; pero englo- bándose en un marco social, cultu- ral, económico, etc. Algunos de es- tos aspectos son tomados en cuenta en el trabajo de Álvarez e Hidalgo,

respecto a los resultados clínicos y satisfacción del paciente obtenidos con una modalidad de técnica qui- rúrgica para la resolución del síndro- me del túnel del carpo [12].


El ejercicio de la Medicina Basada en Evidencia no es sólo leer lo último en procedimientos diagnósticos o innovaciones terapéuticas; es aterri- zar el conocimiento para ofrecerlo como servicio de la comunidad. Esta aplicación del conocimiento en la realidad del paciente exige habilida- des en comunicación con nuestros pacientes, nuestros pares, nuestro personal a cargo y nuestros superio- res. Obtener cambios significativos en los procesos administrativos de las instituciones, la correcta práctica clínica, las conductas de riesgo de nuestros pacientes y las decisiones políticas de nuestros rectores en sa- lud, deben ser los fines últimos a con- seguir y no deben perderse de vista.


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Referencias

Aggarwal R, Gupte N, Kass N, Taylor H, Ali J, Bhan A, et al. A comparison of online versus on-site training in health research methodology: a randomized study. BMC Med Educ 2011; 11: 37.


Klemenc-Ketis Z, Kersnik J. Using movies to teach professionalism to medical stu- dents. BMC Med Educ 2011; 11: 60.


Moreira J, Bisoffi Z, Narvaez A, Van den Ende J. Bayesian clinical reasoning: does intuitive estimation of likelihood ratios on an ordinal scale outperform estimation of sensitivities and specificities? J Eval Clin Pract 2008; 14: 934 – 40.


Boyce JM, Pittet D; Healthcare Infection Control Practices Advisory Committee; HICPAC/SHEA/APIC/IDSA Hand Hygiene Task Force. Guideline for Hand Hygiene in Health-Care Settings. Recommendations of the Healthcare Infection Control Prac- tices Advisory Committee and the HIPAC/ SHEA/APIC/IDSA Hand Hygiene Task Force. Am J Infect Control 2002; 30 (8): S1 – 46.


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World Health Organization. WHO Gui- delines on hand hygiene in health care. Gevene: World Health Organization, 2009. [Available from: http://whqlibdoc.who. int/publications/2009/9789241597906_ eng.pdf].



5.


6.


7.


8.

Douce M. Adherencia a la higiene de ma- nos en la unidad de terapia intensiva del Hospital Vozandes Quito. Rev Med Vozan- des 2012; 23: 35–39.


Douce R, Jarrín F, Suárez R, Páez R, Velas- co H, Kon R, Bossano F, Vásconez O. He- morragia subaracnoidea no traumática: revisión general y protocolo de manejo en el Hospital Vozandes Quito. Rev Med Vozandes 2012; 23: 43–50.


Revista Médica Vozandes Volumen 23, Número 1, 2012

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Revista Médica Vozandes Volumen 23, Número 1, 2012

Díaz E, Orejuela M, Pinza L. Factores rela- cionados con el control metabólico de pacientes con diabetes mellitus tipo 2 atendidos en tres hospitales de la ciudad de Quito - Ecuador. Rev Med Vozandes 2012; 23: 5–14.


Merchán P, Cevallos N, Tarapués M, por el grupo de estudio PETEV-Quito. Preva- lencia de factores de riesgo para trom- boembolismo venoso en pacientes hos- pitalizados: estudio multicéntrico en cinco hospitales de la ciudad de Quito – Ecua- dor. Rev Med Vozandes 2012; 23: 23–29.



9.


10.


11.


12.

Sackett DL, Straus SE, Richardson WS, Ro- senberg W, Haynes RB. Evidence-Based Medicine. Second edition. London: Chur- chill Livingstone; 2000.


Straus SE, Richardson WS, Glasziou P, Hay- nes RB. Medicina Basada en la Evidencia. Tercera edición. Madrid: Elsevier; 2006.


Álvarez-Mejía W, Hidalgo-Cisneros F. Trata- miento del síndrome del túnel del carpo mediante una técnica de mini-abordaje con microcirugía: procedimientos y resul- tados a corto plazo. Rev Med Vozandes 2012; 23: 15–22.