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CARTA CIENTÍFICA


Malena Burgos (1)

Gabriela Jaramillo (1)

Miriam Manzaba (1)


Frecuencia del cierre de herida por segunda intención en cirugías abdominales contaminadas y sucias




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1 Médico Residente. Postgradista R1 de Cirugía General, ISP, FCM, Universidad Central del Ecuador.


Correspondencia:

Dra. Gabriela Jaramillo

E-mail: gaelbais23@hotmail.com


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Recibido: 10 – Diciembre – 2013

Aceptado: 15 – Diciembre – 2013


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Palabras clave: Cirugía Abdominal, Proce- dimiento quirúrgico, Cirugía contaminada, Cirugía sucia, Técnica de cierre de heridas, Estadística hospitalaria.


Forma de citar este artículo:

Burgos M, Jaramillo G, Manzaba M. Frecuencia del cierre de herida por segunda intención en cirugías abdominales contaminadas y sucias.

Rev Med Vozandes 2013; 24: 73 – 74.

Introducción

El cierre por segunda intención se caracteriza por la sutura de la herida quirúrgica hasta la aponeurosis, dejando abierta la piel y el tejido celular subcutáneo. La cicatriza- ción por segunda intención puede planificarse, por ejemplo, cuando las heridas están contaminadas o corren un alto riesgo de infección. Esto ocurre cuando la cirugía incluye cavidades corporales que contienen tejido infectado, necrótico o contami- nado. El cierre por segunda intención sigue siendo un tema de controversia, debido a que la mayoría de las heridas quirúrgicas cicatrizan por primera intención; además, el cierre por segunda intención prolonga la estancia hospitalaria y requiere de curacio- nes diarias, condicionando un mayor gasto en atención e incluso puede afectar la psicología del paciente [1, 2]. Este trabajo se realizó con el objetivo de determinar la frecuencia de empleo del cierre por segunda intención en pacientes del Hospital Carlos Andrade Marín que tuvieron cirugías abdominales contaminadas y sucias.


Métodos

Se realizó un estudio de tipo observacional, retrospectivo y descriptivo en el Servicio de Cirugía General del Hospital Carlos Andrade Marín de la ciudad de Quito. Se incluyeron todos los pacientes con edades comprendidas entre los 15 y 90 años, que fueron sometidos a una cirugía abdominal (electiva o emergente) durante el período enero a marzo del 2013. Se excluyeron aquellos pacientes cuyas cirugías fueron reportadas como limpias y limpias-contaminadas.


La recolección de los datos se realizó a través de la revisión manual del sistema informático AS400 con el que cuenta el hospital, a través de los números de historia clínica registrados en los partes diarios de guardia del servicio. Se registró la edad, sexo, carácter de la cirugía (electivas o emergencia), el tipo de cirugía según su riesgo de infección (contaminada o sucia), el diagnostico postoperatorio y el tipo de cierre de herida efectuado (primario o por segunda intención). No se determinó la frecuencia de infecciones de herida quirúrgica y evolución de los pacientes, al no ser objeto de este estudio. Los datos fueron analizados exclusivamente mediante estadística descriptiva para variables cualitativas.


Resultados

En un total de 908 cirugías abdominales llevadas a cabo en un período de tres meses, 427 (47%) fueron cirugías electivas y 481 (53%) cirugías de emergencia. En las inter- venciones electivas se encontraron 9 (2.1%) cirugías contaminadas, mientras que en los procedimientos de emergencia hubo 158 (32.8%) contaminadas y 78 (16.2%) sucias.


La mayoría de los pacientes cuya cirugía electiva fue calificada como contaminada fueron de sexo masculino (n=6; 66.6%). Esta mayor proporción de hombres respecto a las mujeres también se observó en las cirugías emergentes de tipo contaminadas (56.3% vs. 43.7%) y sucias (53.8% vs. 46.1%). La distribución de pacientes según sus grupos de edad se presenta en la tabla 1.


Los diagnósticos postoperatorios de las cirugías electivas contaminadas fueron: res- titución del tránsito intestinal para ileostomías (n=5; 55.6%) y restitución del tránsito intestinal para colostomías (n=4).


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En las cirugías emergentes calificadas como contaminadas los diagnósticos posto- peratorios fueron: apendicitis necrótica (n=94; 59.4%), colecistitis aguda necrótica (n=42; 26.5%), diverticulitis aguda complicada sin absceso (n=12; 7.5%), vólvulo de


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Revista Médica Vozandes Volumen 24, Número 1-2, 2013

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Burgos M, et al.

Frecuencia del cierre de herida por segunda intención en cirugías abdominales contaminadas y sucias

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sigma (n=5; 3.16%), necrosis intestinal secundaria a hernia interna (n=3; 1.9%), trombosis mesentérica que requirió resección y anasto- mosis intestinal (n=2; 1.26%).


En las cirugías emergentes sucias, los diagnósticos fueron: apen- dicitis aguda perforada con peritonitis localizada (n=43; 55.1%), apendicitis aguda perforada con peritonitis generalizada (n=18; 23%), trauma abdominal penetrante con perforación de víscera hueca (n=9; 11.5%), ulcera gástrica perforada (n=4; 5.1%), diver- ticulitis aguda complicada con perforación (n=3; 3.8%), absceso hepático amebiano accidentado (n=1; 1.28%).


En las cirugías electivas de tipo contaminado se evidenció el empleo de un cierre primario en el total de los casos (100%). En las cirugías emergentes contaminadas el cierre primario fue más frecuente que el manejo diferido (92% vs. 8%), pero en las cirugías emergentes su- cias predominó el cierre de la herida por segunda intención (24% vs. 76%).


Comentario

Una cirugía de tipo contaminada es aquella que cursa con una herida traumática abierta de menos de 4 a 6 horas de evolución, con una incisión a través de tejidos en los que se aprecian signos de inflamación aguda pero sin material purulento, o con derrame visible del contenido gastrointestinal, o ingreso en tracto genitou- rinario o biliar en presencia de orina o bilis infectadas, o por una infracción mayor de la técnica aséptica. Por su parte una cirugía sucia-infectada cursa con una herida traumática abierta de más de 6 horas de evolución, con retención de tejido desvitalizado, necrosis, cuerpos extraños o contaminación fecal; o con una incisión a través de un proceso purulento o transección de tejido limpio para abordar abscesos [3]. En las cirugías abdominales de tipo electivo la presencia de cuadros contaminados fue baja y en todos se empleó un cierre primario de la herida quirúrgica. En el total de las intervenciones quirúrgicas de emergencia, menos de la mitad fueron de tipo contaminadas o sucias.


El uso de la técnica de cierre por segunda intención fue poco frecuente en las cirugías emergentes contaminadas (8%), algo acorde a las recomendaciones de manejo quirúrgico. Mientras tanto, para las cirugías sucias se encontró que la técnica de cierre


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por segunda intención constituye el procedimiento de mayor elección en la institución. Algunos autores han expresado que, a pesar de la controversia existente, cuando no hay mucha experiencia quirúrgica, es nece- sario no generalizar la práctica del cierre primario de la pared abdominal, sino seleccionar los casos de acuerdo con su grado de contaminación y gravedad [1].


Conflictos de interés

Los autores declaran no poseer conflictos de interés.


Financiamiento

Estudio autofinanciado.


Contribuciones de los autores

Los autores declaran igual grado de contribución para ejecución del estudio y elaboración del artículo.


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Referencias

  1. Morales-Guzmán MI, Navarrete-Alemán JE. Cierre primario vs cierre retardado en las apendicitis complicadas. Cir Ci- ruj 2002; 70: 329-34.


  2. Vermeulen H, Ubbink D, Goossens A, de Vos R, Legemate D. Dres- sings and topical agents for surgical wounds healing by secon- dary intention (Review).La Biblioteca Cochrane Plus 2008; 1-41


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    Revista Médica Vozandes Volumen 24, Número 1-2, 2013

  3. Ramos MC, Gómez-Lus ML, Prieto J. Medidas generales de prevención de las infecciones quirúrgicas. En: Arias J, Aller MA, Fernández-Miranda E, Arias JE, Lorente L. Propedéu- tica quirúrgica: preoperatorio, operatorio, postoperatorio. Madrid: Editorial Tébar; 2004: 205-212.