ARTÍCULO ORIGINAL

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Análisis de la relación entre los niveles de TSH y los componentes del síndrome metabólico en

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pacientes clínicos ambulatorios

Mónica Silva (1) Diego Silva (2)


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Este artículo está bajo una licencia de Creative

Commons de tipo Recono- cimiento – No comercial

– Sin obras derivadas 4.0 International.

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  1. Médico Internista. Tratante del Servicio de Medicina Interna, Hospital del IESS Ambato; Tungurahua- Ecuador

  2. Médico General. Unidad Operativa de Sarayaku, Ministerio de Salud Pública; Pastaza-Ecuador.


Correspondencia:

Dra. Mónica P. Silva Tirado

E-mail: monkita2005@yahoo.com


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Recibido: 25 – Agosto – 2014

Aceptado: 31 – Octubre – 2014


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Palabras clave: Tirotropina (TSH), Síndrome metabólico, Factores de riesgo cardiovascular.


Resumen

Contexto

Las alteraciones en los parámetros de la función tiroidea y el síndrome metabólico (SM) constituyen factores independientes de enfermedad cardiovascular aterosclerótica. Su coexistencia podría aumentar el riesgo cardiovascular. El objetivo de este estudio fue evaluar la asociación entre una TSH sérica elevada y los componentes individuales del SM.

Sujetos y métodos

El estudio fue transversal de asociación cruzada. Se incluyeron pacientes (18 a 65 años) atendidos en consulta externa de Medicina Interna del Hospital IESS Ambato. Fueron excluidos quienes tenían antecedentes de enfermedad tiroidea, TSH <0.39 mlU/L y otras condiciones que alteran la función tiroidea. Se realizó una valoración clínica, antropométrica y de laboratorio (niveles de TSH, glucosa, colesterol total, HDL y triglicéridos). Dos grupos de estudio (TSH elevada [≥4.1 mlU/L] vs. normal [0.4 - 4.0 mlU/L]) fueron comparados. Los componentes del SM se calificaron con los criterios de la IDF/NHLBI/AHA-2009 para latinoamericanos.

Resultados

Un total de 346 pacientes (58.7% mujeres; edad media 47.2 ± 11.9 años) fueron estudiados. La presencia de alteraciones clínicas y metabólicas fue común en los sujetos. La prevalencia de TSH elevada (media 6.12 ±

2.3 mlU/L) fue 28.9%. La prevalencia del SM fue ligeramente más alta en el grupo con TSH elevada (50.0% vs. 46.3%; p=ns). Hubo una tendencia no significativa de asociación entre el SM y una TSH elevada (OR= 1.16; IC95%= 0.71–1.89; p=ns). De los factores clínicos y metabólicos alterados, sólo la tensión arterial sistólica aumentada se asoció estadísticamente con la TSH elevada (OR=1.84; IC95%= 1.05–3.20; p=0.02). No hubo diferencias estadísticas en las cifras de TSH entre aquellos con SM y el resto de pacientes (3.67 ± 2.47 vs. 3.36 ± 1.89 mlU/L; p=ns).

Conclusión

Los niveles elvados TSH se encuentran asociados con cifras altas de presión arterial sistólica y esto podría traducirse en un aumento del riesgo cardiovascular, pero aparentemente no están relacionados con un incremento en la presentación del SM o sus componentes en pacientes característicamente complejos y que son comunes en la práctica asistencial.


Forma de citar este artículo:

Silva M, Silva D. Análisis de la relación entre los niveles de TSH y los componentes del síndrome metabólico en pacientes clínicos ambulatorios. Rev Med Vozandes 2014; 25:

23 – 32.


Revista Médica Vozandes 23

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Keywords: Thyrotropin (TSH); Metabolic Syndrome; Cardiovascular risk factors.

Abstract

Analysis of the relationship between TSH levels and components of the metabolic syndrome in clinical outpatients


Context

Alterations in thyroid function and metabolic syndrome (MetS) are independent risk factors for atherosclerotic cardiovascular disease. Their coexistence may increase cardiovascular risk. The aim of this study was to evaluate the association between a raised serum TSH and individual components of MetS.


Subject and methods

A cross- sectional study was performed. Outpatients (18 – 65 years old) attending the Internal Medicine service at the Hospital IESS (Ambato- Ecuador) were included. We excluded patients with a history of thyroid desease, TSH <0.39 mlU/L and other conditions that affect thyroid function. Clinical, anthropometric and laboratory (TSH, glucose, total cholesterol, HDL and triglycerides) assessment were performed. Two study groups (raised TSH [≥4.1 mlU/L] vs. normal [0.4 – 4.0 mlU/L] were compared. MetS components were determined based on the criteria of IDF/NHLBI/AHA-2009 to Latin Americans.


Results

A total of 346 patients (58.7% females, mean age 47.2 ± 11.9 years) were studied. The presences of clinical and metabolic abnormalities were common in subjects. Prevalence of raised TSH (mean 6.12 ± 2.3 mlU/L) was 28.9%. Prevalence of MetS was slightly higher in the group with raised TSH (50.0% vs 46.3%; p=ns). There was a non-significant trend for association between MetS and raised TSH (OR= 1.16; 95%CI= 0.71–1.89; p=ns). In the clinical and metabolic factors only an increased systolic blood pressure was statistically associated with raised TSH (OR= 1.84; 95%CI= 1.05–3.20; p=0.02). There were no statistical differences in TSH levels between MetS subjects and the remaining patients (3.67 ± 2.47 vs 3.36 ± 1.89 mlU/L; p=ns).


Conclusion

Raised levels of TSH are associated with high systolic blood pressure and this could lead to an increased cardiovascular risk, but apparently they are not related to an increase in the presentation of MetS or its components in patients characteristically complex usually attended in clinical practice.


Introducción

La prevalencia de las enfermedades tiroideas varía aproximadamente entre el 7% y 17% en hombres y muje- res respectivamente [1, 2]. La frecuencia de presentación difiere en relación a la combinación de factores genéticos y ambientales [3]. Las hormonas tiroideas influyen en la homeostásis de la energía, el metabolismo de la glucosa, lípidos y tensión arterial [4]. La tirotropina sérica (TSH) es considerada como el reflejo más sensible del estado de la función tiroidea [5]; tanto sus niveles séricos suprimidos y elevados, se relacionan con mortalidad cardiovascular [3, 6].


Por otra parte, el síndrome metabólico (SM) constituye una serie de factores de riesgo cardiovasculares [7], caracterizado por obesidad central, dislipidemia atero- génica, resistencia a la insulina e hipertensión arterial [8]. Afecta a por lo menos una cuarta parte de la población en los países desarrollados [1], con una prevalencia que varía entre el 15% y 40%, siendo mayor en la población hispana [9].


Algunos estudios han sugerido que existe una asociación entre los niveles de TSH y los componentes del síndrome metabólico [10–12], relación que se vincula con los grados de alteración en las pruebas tiroideas [3]. Estudios obser- vacionales han asociado al hipotiroidismo subclínico con el síndrome metabólico, pero con resultados contradictorios [2, 8] y al parecer esta relación estaría influenciada por la edad, género y grupos étnicos investigados [6, 13].

En este sentido, Lai y colaboradores [13] reportaron una alta prevalencia de hipertensión arterial (HTA), hipertrigli- ceridemia y niveles bajos de colesterol de alta densidad (HDL-C) en sujetos con hipotiroidismo subclínico. Durante un seguimiento de 3 años a una población Koreana, Park concluyó que los niveles séricos incrementados de TSH se asocian con un aumento en los niveles de triglicéridos, circunferencia de la cintura y presión arterial tanto sistólica como diastólica [14]. Pangaluri encontró asociaciones significativas entre el hipotiroidismo subclínico y altera- ciones de glucosa, HTA e hipertrigliceridemia [4]. El reporte de Waring asoció un incremento en la probabilidad de prevalencia del SM en los sujetos con TSH ≥10 mU/L [8]. Un metaanálisis reciente de once estudios prospectivos reportó una asociación positiva entre SM y trastornos ti- roideos [8]. En contraste con estos trabajos, la prevalencia del SM en los sujetos turcos con trastornos tiroideos subclí- nicos, fue similar a los sujetos normales [1]. A su vez, Wang no encontró diferencias estadísticamente significativas entre los diferentes niveles de TSH y la presencia de SM, ni una correlación entre la TSH y la enfermedad tiroidea subclínica en un grupo de individuos saludables [15].

Tanto las alteraciones de los niveles de TSH y los com- ponentes del SM constituyen factores independientes de enfermedad cardiovascular aterosclerótica, por lo que su coexistencia aumenta sustancialmente el riesgo cardiovascular [7, 16]. El propósito de este estudió fue evaluar posibles asociaciones entre los componentes individuales del SM y una TSH elevada en pacientes adultos, atendidos durante la práctica clínica habitual en la consulta externa de Medicina Interna del Hospital IESS Ambato.

Materiales y métodos

El estudio fue de tipo observacional, transversal y analítico, con diseño de asociación cruzada. El protocolo de investigación fue previamente aproba- do por el comité de ética del Hospital IESS Ambato. Todos los participantes firmaron un consentimiento por escrito antes de ser incluidos en el estudio.


En el estudio se incluyeron pacientes de ambos sexos, con edades comprendidas entre los 18 y 65 años, que acudieron de forma consecutiva a la consulta externa de Medicina Interna del Hospital IESS Ambato, durante el período marzo - noviembre del 2013, inde- pendientemente de su motivo de consulta. Se excluye- ron los pacientes con antecedentes de enfermedades tiroideas y/o en tratamiento, aquellos bajo tratamiento con fármacos que pueden interferir con la función tiroidea (incluyendo bloqueadores beta-adrenérgicos, amiodarona, corticosteroides, anticonceptivos), quienes tenían diagnósticos previos de neoplasias y enfermedades musculo-esqueléticas y las mujeres embarazadas. Además, fueron excluidos los pacientes con valores de TSH baja (menores a 0.39 mlU/L) una vez que esa información estuvo disponible.


Evaluación Clínica

En todos los sujetos seleccionados, se registró la edad, sexo, historia de antecedentes de enfermedades (incluyendo diabetes, hipertensión arterial, dislipi- demia) y sus tratamientos. Para la medición de la presión arterial, se utilizó estetoscopio y esfigmoma- nómetro calibrado, con el paciente en una posición sentada después de haber descansado durante al menos 15 minutos [17].


Evaluación antropométrica

Se calculó el IMC con el peso en kilogramos dividido por el valor al cuadrado de la estatura en metros; y se utilizó la clasificación de las categorías ponde- rales de la Organización Mundial de la Salud [18]. La circunferencia de la cintura se midió con una cinta de plástico calibrada en centímetros y milíme- tros, utilizando los puntos de referencia anatómicos propuestos por los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos [19]: punto medio entre el borde inferior de la caja torácica y la cresta ilíaca, obteniéndose la longitud al final de la espiración con el paciente de pie.


Estudios de laboratorio

En condiciones de ayuno de 8 horas como mínimo, se determinaron en suero los niveles de TSH, glucosa, colesterol total, HDL y triglicéridos. Las variables bioquímicas fueron medidas usando kits comerciales: TSH (Roche Diasgnostig GmbH); trigliceridos (TG Ensymanscher Farbtes Fur TG); glucosa (glucosa GOD- PAP); colesterol HDL (Human colesterol Liquicolor Test packing). Los análisis fueron realizados por el laboratorio del Hospital IESS Ambato.




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Definiciones y grupos de estudio

De acuerdo a los niveles séricos de TSH, se clasificaron los pacientes en dos grupos de estudio: con TSH elevada (igual o mayor a 4.1 mlU/L) y TSH normal (entre 0.4 y 4.0 mlU/L). Se consideró que los pacientes presentaban síndrome metabólico en base a los criterios de la IDF/ NHLBI/AHA-2009 para la población latinoamericana [20], es decir, con la presencia de tres o más de los siguientes componentes: 1) circunferencia abdominal aumentada (en hombres mayor a 90cm y para mujeres mayor de 80cm); 2) triglicéridos mayores a 150 mg/dL o en trata- miento farmacológico; 3) niveles bajos de HDL (menores a 50 mg/dL en mujeres y menores a 40 mg/dL en hombres) o en tratamiento farmacológico; 4) glucosa mayor a 100 mg/dL o diabetes mellitus o tratamiento para diabetes; y, 5) presión arterial mayor a 130/85 mmHg o tratamiento o diagnóstico de hipertensión arterial.


Análisis estadístico

La descripción de las variables cuantitativas se realizó mediante la media ± desviación estándar y los datos categóricos se expresaron con porcentajes. Para la comparación de los grupos de estudio (pacientes con TSH elevada vs. TSH normal) se emplearon las pruebas Student t y χ2 según corresponda para el tipo de variable, considerando un valor p<0.05 como estadísticamente significativo. De forma adicional se compararon las concentraciones de TSH entre dos subgrupos diferen- ciados según la presencia de síndrome metabólico. La asociación entre la presencia de síndrome meta- bólico y una TSH elevada se estimó mediante el odds ratio (OR) y su intervalo de confianza al 95% (IC95%), considerando significativo el hallazgo cuando el IC95% no cruzó la unidad (1.0). Para la posible asociación entre los componentes individuales del síndrome metabólico y

una TSH elevada se utilizó un enfoque similar. Finalmente de forma exploratoria, también se analizó la asociación de otros factores clínico-metabólicos alterados. En es- tas comparaciones la prueba de χ2 fue empleada para verificar el nivel de significancia estadística (p<0.05).


Resultados

De 464 pacientes disponibles para el estudio, 118 fueron descartados por criterios de exclusión. En el grupo final (n=346) el 58.7% fueron de sexo femenino y la edad media fue 47.2 ± 11.9 años (rango: 19 a 65 años). El 28.9% (n=100) de los pacientes tuvieron valores de TSH elevados, con una media de 6.12 ±

2.34 mlU/L (rango: 4.02 a 18.2 mlU/L). En los demás sujetos (n=246; 71.1%) las concentraciones de TSH fueron normales, teniendo una media de 2.45 ± 0.80 mlU/L (rango: 0.58 a 4.0 mlU/L).


La proporción de hombres (46.0% vs. 39.4%; p=ns) y mujeres (54.0% vs. 60.6%; p=ns) no fue estadísti- camente diferente entre los grupos de estudio (TSH elevada vs. TSH normal), pero la edad promedio fue algo superior en los pacientes con TSH elevada (49.6 ± 11.5 vs. 46.1 ± 11.9; p=0.01). No se observaron diferencias significativas entre los dos grupos de pa- cientes respecto al promedio de sus medidas antro- pométricas, tensión arterial sistólica (TAS) y diastólica (TAD), glicemia y concentraciones de los distintos lípidos plasmáticos; tabla 1.


Tabla 2. Frecuencia de alteraciones clfnicas y metabolicas en los pacientes segun la concentraci6n de TSH.

Alteraci6n

TSH elevada [n=100 (28.9%}]

TSH normal [n=246 (71.1 %}]

p

Sobrepeso segun IMC

53 (53.0}

118 (48 .0}

Ns

Obesidad segun IMC

27 (27.0}

64 (26.0}

Ns

(ire. abdominal elevada

72 (72 .0}

170 (69.1)

Ns

Hipertensi6n arterial

24 (24.0}

65 (26.4}

Ns

TAS >130 mmHg

32 (32.0}

50 (20.3}

0.02

TAD >85 mmHg

15 (15.0}

34 (13.8}

Ns

Diabetes mellitus

12 (12.0}

36 (14.6}

Ns

Glucosa >100 mg/dl

24 (24.0}

58 (23.6}

Ns

HDL disminuido

48 (48.0}

118 (48 .0}

Ns

Hipertrigliceridemia

47 (47.0}

109 (44 .3}

Ns

Datos se presentan como media ± desvioci6n estondor .

p: nivel de significoncio estodfstico; Ns: no estodfsticomente significo tivo.

IMC : fndice de moso corporal; TAS: tension arterial sistolic o; TAD: tension arterial diostolico ; HDL: lipoprotefnos de alto densidod


Tabla 3. Frecuencia de sfndrome metabolico y del numero de sus componentes identifi­ codos segun lo concentracion de TSH en los pocientes.


TSH elevoda [n=100 (28 .9%}]

TSH normal [n=246 (71.1 %}]

p

Sfndrome metobolico

50 (50.0}

114 (46 .3}

Ns

Criterios diogn6sticos




Ninguno

10 (10.0}

30 (12.2}

Ns

Uno

15 (15.0}

46 (18.7}

Ns

Dos

25 (25 .0}

56 (22.8}

Ns

Tres

30 (30.0}

58 (23.6}

Ns

Cuotro

14 (14.0}

44 (17.9}

Ns

Cinco

6 (6.0}

12 (4.9}

Ns

Dotos se presenton como numero (porcentoje}.

p: nivel de significancio estodfstica; comporacion entre grupo s. Ns: no estodfsticamente significativo




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Alteraciones clínico-metabólicas y TSH elevada

Los antecedentes de hipertensión arterial y diabetes mellitus fueron similares en ambos grupos de pacientes. La presencia de sobrepeso y obesidad (determinados mediante el IMC), circunferencia abdominal elevada, concentración de glucosa anormal (mayor a 100 mg/dL), hipertrigliceridemia (mayor a 150 mg/dL) y tensión arterial diastólica alta (ma- yor a 85 mmHg), se observaron con más frecuencia en los pacientes con TSH elevada pero no existieron diferencias estadísticas.


Solamente la proporción de pacientes con tensión arterial sistólica elevada (mayor a 130 mmHg) fue significativa- mente superior en los pacientes con TSH elevada (32.0% vs. 20.3%; p=0.02); tabla 2. La proporción de pacientes con ni- veles bajos de HDL fue igual. Cuatro pacientes (uno de ellos con TSH elevada) recibían tratamiento con estatinas por su dislipemia y 10 (dos con TSH elevada) tenían hipertrigliceri- demia bajo tratamiento.


Síndrome metabólico y valores de TSH

Considerando los criterios diagnósticos, en la totalidad de pacientes investigados la prevalencia de síndrome metabólico fue 47.6% (n=164). El número de compo- nentes diagnósticos principalmente fue de tres (53.7%) y cuatro (35.4%) antes que cinco (11.0%). Los pacientes con síndrome metabólico tuvieron una edad significativamente mayor que los sujetos sin el cuadro (51.5 ± 9.2 vs. 43.2 ± 12.6; p<0.001); mientras que la proporción de hombres no fue estadísticamente diferente (43.9% vs. 39.0%; p=ns).


No se encontraron diferencias estadísticas de la concentra- ción plasmática media de TSH entre aquellos con síndrome metabólico y el resto de pacientes (3.67 ± 2.47 vs. 3.36 ±

1.89 mlU/L; p=ns) y la proporción de sujetos con TSH elevada (>4.0 mlU/L) fue similar entre estos subgrupos (30.5% vs. 27.5%; p=ns), existiendo 50 casos en cada uno.


Al diferenciar a los sujetos según su sexo, la ausencia de diferencias significativas en la concentración de TSH persistió tanto en hombres (3.92 ± 2.58 vs.

    1. ± 2.08 mlU/L; p=ns), como en mujeres (3.47

      ± 2.37 vs. 3.21 ± 1.75 mlU/L; p=ns), respecto a sus símiles sin síndrome metabólico. Tampoco hubo diferencias estadísticas entre la TSH de los hom- bres y mujeres con síndrome metabólico (3.92 ± 2.58 vs. 3.47 ± 2.37; p=ns).


      Síndrome metabólico y TSH elevada

      La prevalencia de síndrome metabólico fue más alta en los pacientes con TSH elevada que en aquellos con valores normales de la hormona (50.0% vs. 46.3%; p=ns), pero sin alcanzar diferencias estadísticas. El número de componentes diagnós- ticos del síndrome metabólico se distribuyó de forma similar en ambos grupos de pacientes; tabla 3. Solamente se encontró una tendencia no significativa de asociación entre la presencia de síndrome metabólico y una concentración elevada de TSH (OR= 1.16; IC95%= 0.71 – 1.89; p=ns).


      Componentes del síndrome metabólico y TSH elevada

      En general hubo una proporción ligeramente superior de los componentes individuales del síndrome metabólico en los pacientes con TSH elevada y discretas tendencias de riesgo asociado



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      (excepto en el criterio de HDL disminuido), pero ninguna alcanzó niveles de significancia estadística; tabla 4.


      Por otra parte, en el análisis de otros factores clínicos y metabólicos alterados, el único que se asoció estadísti- camente con una concentración elevada de TSH fue la presencia de cifras de tensión arterial sistólica superiores a 130 mmHg (OR= 1.84; IC95%= 1.05 – 3.20; p=0.02); tabla 5.


      Discusión

      La prevalencia del hipotiroidismo en la población general es de un 20%, aumenta con la edad y es más frecuente en mujeres sobre los 50 años [13, 21]. En nuestro análisis la prevalencia fue similar a estos reportes: se encontró que el 28.9% de la población objeto del estudio presento cifras de TSH por encima de lo normal, sin diferencias en cuanto al sexo (54% mujeres vs 46% hombres) y una edad promedio de 49.64 ± 11 años. Por otra parte, el síndrome metabólico se encontró en el 47.6% de los suje- tos en estudio, fue más frecuente en pacientes de mayor edad (51.5 ± 9.2 años) y sin diferencias entre hombres y mujeres, hallazgos que son similares a los reportados en la literatura [9].


      La relación entre los niveles de TSH y los componentes del SM varía en distintos análisis [6]. En nuestro estudio el SM fue mayor en los pacientes con TSH elevada que en aquellos con valores normales de la hormona (50.0% vs. 46.3%), pero sin alcanzar diferencias estadísticas.

      En contraste a estos hallazgos, el estudio de Shantha reportó una prevalencia más baja para el SM tanto en pacientes con TSH elevada (21.9%), como en pacientes con TSH normal (6.6%) [16]. La prevalencia de SM en hipotiroideos en el estudio de Lai fue de 18.9% [13] y Uzunlulu encontró que el 36% de los pacientes con SM tenían TSH elevada frente al 5.8% de sujetos en el grupo control [22].


      La discordancia entre estos reportes y nuestro estudio podría estar en relación a diferencias genéticas, étnicas y ambientales de las poblaciones, pero fundamentalmente obedecería a las características del grupo investigado. En este sentido, seleccionamos pacientes que acudían a un control médico de Medicina Interna en forma regular, lo que implicaría una mayor prevalencia de enfermedades cardio- metabólicas, que se relacionan directamente con uno o más de los componentes del SM. Así, inde- pendientemente de la concentración de TSH, la frecuencia de las alteraciones fue algo común en los sujetos (véase la tabla 2). Por otra parte, es im- portante tener presente que los criterios y valores referenciales que han utilizado los distintos estudios para la definición de SM y TSH poseen una variabili- dad que dificulta volverlos totalmente comparables.


      Heima y colaboradores encontraron una asociación entre los niveles de TSH y SM, donde los sujetos con una TSH sérica por encima de 2.28 mU/L tenían una mayor prevalencia de alteraciones metabólicas [11]. El trabajo de Lai también reportó valores de TSH sé- rica mayores en el grupo de SM (2.54 mUI/L vs. 2.22 mUI/L) [13]. En nuestro estudio los valores de TSH fueron

      similares entre los pacientes con SM y aquellos sin el síndrome (3.67 ± 2.47 vs. 3.36 ± 1.89 mUI/L). Cuando se estima la función tiroidea en base a los niveles séricos medios de la TSH, las diferencias pueden ser considerables entre los estudios. Esta variabilidad estaría condicionada en función de la edad, la raza, el sexo y la cantidad de la ingesta de yodo de cada población [23]. La valoración de la función tiroidea y las tasas de enfermedad pueden ser subestimadas por estudios que utilizan una sola medición de TSH, por lo que se debe tomar en cuenta las variaciones biológicas causadas por el ciclo circadiano, variación estacional y otros factores como edad, peso, dieta, tabaquismo, embarazo, medi- camentos, comorbilidades; además, existen variaciones propias de las mediciones hormonales, como la hora del día en que fue tomada la muestra, el uso o no de torniquete, el ayuno y si el individuo ha descansado o no [24].


      Por otra parte, la evidencia actual sobre la reducción o el aumento del límite superior del intervalo de referencia de TSH es objeto de discusión [23]. Varios estudios han de- mostrado que la sustitución de tiroxina en pacientes con hipotiroidismo subclínico tiene un efecto beneficioso sobre los niveles de presión arterial, lipoproteína de baja densidad y desordenes del metabolismo de carbohidratos [2, 16, 22]. Luego de una revisión de doce ensayos clínicos de pacientes que recibieron reemplazo con levotiroxina en el hipotiroidismo subclínico, se concluyó que aunque la sustitución de tiroxina mejora algunos parámetros en el perfil lipídico y la función ventricular izquierda, esto no se traduce en una mejor sobrevida y morbilidad cardiovascular [16]. Sin embargo, no existen estudios que hayan abordado el tema del reemplazo con levotiroxina en pacientes con síndrome metabólico e hipotiroidismo subclínico, por lo cual se ha sugerido la necesidad de ensayos clínicos aleatorizados para deter- minar la eficacia de la sustitución de tiroxina en este grupo de pacientes.


      Otros factores de confusión en la relación bajo estudio incluyen el alcohol, donde su uso moderado reduce la prevalencia del SM [25]; a su vez, el tabaco tiene un efecto en la función tiroidea [26]; y el tipo de actividad física que disminuye el riesgo de SM. La metformina, empleada en pacientes diabéticos, también es un potencial regulador de las hormonas tiroideas, produciendo disminución de los niveles séricos de TSH [27]. Estos aspectos no fueron objeto de análisis en este estudio y podrían haber influido en los hallazgos, pero por otra parte merece tomarse en cuenta que la población investigada posee características simila- res a la atendida en la práctica habitual, lo cual podría revelar que la relación entre SM y TSH identificada en otros trabajos posiblemente ha sido más evidente porque aplicaron criterios de selección más estrictos. Desde este punto de vista, aunque la asociación entre SM y TSH ele- vada efectivamente puede existir, su relevancia clínica podría ser discreta cuando los pacientes presentan varias condiciones clínicas simultáneas.


      En nuestro trabajo encontramos una asociación estadísti- camente significativa entre los niveles elevados de TSH y la presión arterial sistólica (OR: 1.84; IC95%: 1.05 – 3.20), pero no hubo diferencias con respecto a la presión arterial diastólica. Este hallazgo encuentra explicación porque la hormona tiroidea tiene una acción directa en la vasoconstricción del musculo liso, pudiendo condicionar cambios caracterís-

      ticos en las resistencias vasculares sistémicas que acompañan a las enfermedades tiroideas [28, 29]. El hipotiroidismo puede alterar el metabolismo del sodio [12], un aumento en la actividad del sistema nervioso simpático y el sistema renina angiotensina, con una disminución del filtrado glomerular [12, 28]. Se ha descrito que hasta 25% de los pacientes presentan hipertensión arterial diastólica por un aumento en la post-carga y el gasto cardiaco [30]. Se han reportado resultados discordantes entre la relación de la TSH sérica y la presión arterial en sujetos con hipotiroidismo subclínico [13]. Liu reportó una prevalencia de hipertensión arterial en el gru- po de hipotiroidismo subclínico significativamente más alta que en los eutiroideos [12], mientras que otros estudios encontraron una relación lineal po- sitiva entre la presión arterial (tanto sistólica como diastólica) y los niveles de TSH [4, 28, 29]. En otro trabajo se reportó que cuando la TSH está dentro del rango de normalidad, no existe correlación entre la TSH y la presión arterial sistólica y diastólica [24].

      En un estudio conducido sobre una población con alta prevalencia de hipertensión arterial, las concentraciones de TSH tuvieron una tendencia a estar en la parte superior del rango de referencia, lo que sugiere que ciertas variantes genéticas pueden influir en la función vascular y TSH sérica [28]. Además, se ha postulado que el reemplazo con tiroxina quizás revierta los efectos cardiovasculares y resulte en la regulación de la presión arterial en sujetos con hipotiroidismo subclínico [28, 29].

      En definitiva, en este trabajo se pudo identificar una asociación entre niveles elevados de TSH y cifras altas de presión arterial sistólica, pero no hubo diferencias estadísticas respecto a otros componentes clínico-metabólicos alterados. En conclusión, los niveles de TSH aparentemente no se asociarían con el síndrome metabólico cuando se considera una población de pacientes carac- terísticamente complejos y que son comunes en la práctica asistencial. Sin embargo, esto no implica que la relación fisiopatológica no sea más evidente en grupos específicos de pacientes. Además, la clara asociación identificada con la presión arterial sistólica, podría traducirse en un riesgo cardiovascular incrementado.

      Conflictos de interés

      Los autores declaran no poseer conflictos de interés.


      Agradecimiento

      Al Dr. Valmore Bermúdez, del Centro de Investigaciones Endocrino-Metabólicas, Facultad de Medicina, Univer- sidad de Zulia (Maracaibo-Venezuela), por su asesoría científica y metodológica en la realización del estu- dio. A las autoridades del Hospital IESS Ambato, por las facilidades brindadas para el estudio.

      Financiamiento

      Estudio realizado con fondos propios de los autores.


      Contribuciones de los autores

      MS fue responsable de la idea y diseño del estu- dio, recolección de datos, análisis, interpretación y preparación del manuscrito. DS participó en la recolección de datos, interpretación y preparación del manuscrito.


      Referencias

      1. Tehrani FR, Tohidi M, Dovom MR, Azi- zi F. A population based study on the association of thyroid status with components of the metabolic syn- drome. J Diabetes Metab 2: 156. doi: 10.4172/2155-6156.1000156


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