REVISION CLÍNICA

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Esteban Ortiz-Prado (1,2)

Marco Silva-Romo (3)

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Darío Ramírez (2) Francisco Silva P. (4) Jorge Ponce (2)

Osteomielitis crónica y terapia con oxígeno hiperbárico como coadyuvante terapéutico


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Este artículo está bajo una licencia de Creative

Commons de tipo Recono- cimiento – No comercial

– Sin obras derivadas 4.0 International

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  1. Médico. Profesor Facultad de Ciencias de la Salud, Universidad de las Américas, Quito-Ecuador.

  2. Gerencia de Investigación Científica, Empresa Pública de Fármacos – ENFARMA EP, Quito-Ecuador.

  3. Médico Tratante, Servicio de Traumatología y Ortope- dia, Clínica Olimpus, Quito-Ecuador.

  4. Médico Tratante, Servicio de Traumatología y Ortope- dia, Clínica Integral, Quito-Ecuador.


Correspondencia:

Dr. Esteban Ortíz-Prado

E-mail: e.ortizprado@gmail.com


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Recibido: 20 – Noviembre – 2014

Aceptado: 19 – Diciembre – 2014


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Palabras clave: Enfermedades infecciosas, Osteomielitis, Oxigenación hiperbárica, Trata- miento, Revisión, Ecuador.


Resumen

La osteomielitis crónica es una infección latente, usualmente pro- longada, que afecta el tejido óseo y es causada, principalmente, por bacterias y hongos. Suelen ocurrir procesos de reagudización en intervalos de semanas, meses y hasta años. Este tipo de infecciones son muy difíciles de controlar, debido a que los antibióticos y las células del sistema inmunológico no pueden actuar efectivamente en este tipo de tejido. El tratamiento de este tipo de infecciones implica el uso de grandes dosis de antibióticos por tiempos prolongados, procedimien- tos quirúrgicos e incluso se puede llegar a la amputación del miembro afectado. En el Ecuador se han registrado 8967 egresos hospitalarios desde el año 2001 al 2011, siendo los más afectados niños y adolescen- tes menores de 15 años. La terapia hiperbárica de oxígeno aumenta la disponibilidad de oxígeno en el organismo del paciente, gene- rando efectos beneficiosos como: control de infecciones, desarrollo de nuevos tejidos y cicatrización rápida. En varios estudios se han reportado las ventajas de la aplicación de esta terapia en pacientes de osteomie- litis crónica. En Ecuador existen cinco cámaras hiperbáricas, las cuales podrían ser utilizadas para aplicar esta terapia como coadyuvante en el tratamiento de este tipo de infección, reduciendo tiempo de hospita- lización y reemplazando el uso de cirugías.


Keywords: Infectious diseases, Osteomyelitis, Hyperbaric oxygenation, Therapy, Review,

Ecuador.

Abstract

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Chronic osteomyelitis and hyperbaric oxygenation therapy as atherapeutic adjuvant


Forma de citar este artículo:

Ortiz-Prado E, Silva-Romo M, Ramírez D, Silva F, Ponce J. Osteomielitis crónica y terapia con oxígeno hiperbárico como

coadyuvante terapéutico. Rev Med Vozandes 2014; 25: 69 – 76

Chronic osteomyelitis is a long-lasting infection of the osseous tissue by bacteria or fungi. During this time, acute infection symptoms can appear at intervals of week, months or even years. This type of infection is very difficult to control, because the antibiotics and the cells of the immune system cannot function effectively in this type of tissue. The treatment involves the use of large doses of antibiotics for prolonged periods, and even surgical procedures that can reach the amputation of the affected limb. In Ecuador there have been 8967 hospital discharges from 2001 to 2011, children and adolescents below 15 years have been the most affected. Hyperbaric oxygen therapy increases the availability of oxygen in the patient’s body, producing beneficial effects such as infection control, development of new tissue and rapid healing. Several studies have reported the advantages of the application of this therapy in patients with chronic osteomyelitis. In Ecuador, there are five hyperbaric chambers, which could be used to implement this therapy as an adjunct in the treatment of this type of infection, reducing hospitalization time and replacing the use of surgeries


Revista Médica Vozandes 69

Introducción

La osteomielitis es una infección del tejido óseo que puede generarse de manera directa a través de fracturas, o de manera indirecta por medio del torrente sanguíneo. Esta infección puede ser causada por hongos o bacterias, sien- do Staphylococcus aureus el principal agente etiológico. La osteomielitis crónica es una de las infecciones más difíciles de tratar por la poca vascularidad de los huesos y la profundidad de los tejidos [1, 2]. Esta infección tiene una incidencia de aproximadamente 2 por cada 10000 personas a nivel mundial. Anteriormente la mortalidad llegaba a más del 30%; sin embargo, desde la introducción de los anti- bióticos en la medicina moderna, la mortalidad se ha reducido dramáticamente a menos del 1% [3]. En Ecuador se han registrado 8967 casos de osteomielitis desde el año 2001 al 2011, siendo los más afectados los niños y adoles- centes menores de 15 años.


El tratamiento consiste en antibióticoterapia agresiva, control clínico y observación estrecha, hospitalización prolongada en muchos casos, limpiezas quirúrgicas a repetición y otros procedimientos quirúrgicos agresivos como las amputaciones [4, 5]. A pesar de que se han hecho avances importantes en el tratamiento de la osteomielitis, las complicaciones y consecuencias en los pacientes y en los sistemas de salud nos obligan a buscar alternativas costo-efectivas y útiles para mejorar la calidad de vida de los pacientes y ahorrar dinero al Estado.


La terapia hiperbárica de oxígeno (HBOT por sus siglas en ingles), consiste en exponer al paciente a un ambiente modificado con 100% de oxígeno y dos a tres atmosferas absolutas de presión. Bajo estas condiciones el oxígeno se pude difundir en el plasma sanguíneo y ya no solo encontrarse unido a la hemoglobina en los glóbulos rojos. De esta manera se aumenta la disponibilidad del mismo para el organismo. De esta forma los neutrófilos pueden producir mayor cantidad de especies oxidantes, en espe- cial especies oxidantes de oxígeno (ROS por sus siglas en inglés), aumentando la capacidad del sistema inmune para controlar infecciones. Otros de los efectos de la terapia incluyen la formación de nuevos tejidos y el aumento de la concentración de moléculas antibióticas en las células bacterianas, potenciando así su efecto.


El Ecuador aún no cuenta con un sistema de guías clínicas médicas y terapéuticas estandarizadas para el manejo de la osteomielitis crónica y la información disponible sobre tratamiento, diagnóstico y pronóstico es variada. Por otra parte, en Ecuador existe la infraestructura para la aplicación de la terapia hiperbárica de oxígeno, por lo que su em- pleo sobre la osteomielitis crónica podría ayudar a mejorar la calidad de vida del paciente, reduciendo el tiempo de hospitalización y el número de intervenciones quirúrgicas.

Osteomielitis crónica

La osteomielitis crónica se define como la infec- ción crónica del hueso o cualquier tejido óseo en el cuerpo, es causada por varios patógenos y en la mayoría de veces puede ser consecuencia de una osteomielitis aguda que no fue tratada de for- ma adecuada [3, 4, 6]. La mayoría de las veces es causada por la siembra directa de patógenos a raíz de fracturas expuestas, el uso de implantes óseos o contaminación cruzada [4, 7–9]. El agente etiológico puede ser bacteriano (el más común), viral o fúngico [4, 6, 10–13]. En adultos, Staphylococcus aureus es el microorganismo más común, segui- do de Streptococcus spp. y Staphylococcus coa- gulasa negativos [14]. En niños menores de un año se ha encontrado Staphylococcus aureus, Strep- tococcus agalactiae y Escherichia coli, mientras que para niños mayores de un año se ha iden- tificado Staphylococcus aureus, Streptococcus pyogenes y Haemophilus influenzae. Sin embar- go, la incidencia de este último ha bajado gra- cias a la vacuna contra este microorganismo [4, 6, 15].

Una vez que el microorganismo ha colonizado el tejido se establece una infección aguda. Sin embargo, el tejido óseo es poco sensible a los antibióticos por lo que una osteomielitis aguda tratada de manera insuficiente puede mantener un foco infeccioso latente o un estado subclínico que posteriormente se expresará como un nuevo proceso infeccioso a nivel del hueso afectado [16]. Este proceso puede manifestarse al cabo de varios meses e incluso años por reiteradas ocasio- nes, desde una forma leve hasta la presencia de fístulas y abscesos que pueden llegar a com- prometer gravemente al paciente [17–19]. Otro mecanismo, poco conocido en la osteomielitis crónica, es la formación de una película bac- teriana conocida como biofilm. Esta película se la define como la conjunción de bacterias embebidas en una matriz (normalmente de polisacáridos), otorgándoles a las bacterias una protección adicional, volviéndose más resistentes a los antibióticos y otras medidas coadyuvantes, siendo necesario en la gran mayoría de casos administrar dosis cada vez mayores de antibióticos de última generación [4, 15, 20–22].


Existen varios factores que pueden reagudizar el cuadro clínico y están relacionados con el estado nutritivo e inmunológico, presencia de enfermedades crónicas (como diabetes), alco- holismo, exposición a temperaturas bajas, trau- matismos y cirugías a nivel del hueso afectado [6].

Diagnóstico

La principal característica en la anamnesis de esta patología es el antecedente de una osteomielitis aguda, el dolor cró- nico en los pacientes y la impotencia funcional. Duran- te el examen físico son evidentes ciertos cambios tróficos a nivel de la piel: pigmentación, abscesos subcutáneos, fístulas, celulitis y poca vascularización cutánea a nivel del área que la torna sensible [6]. Estos mismos signos se pueden evidenciar cada vez que se produce una reagudización del proceso infeccioso. El paciente acude generalmente con dolor a nivel de la zona afectada y un complejo in- flamatorio evidente: edema, calor, sensibilidad al tacto y eritema. En casos más avanzados y si el microorganismo que causa el proceso infeccioso es más agresivo se pue- den producir abscesos, fistula y supuración, con fiebre y toma del estado general.


Adicional a la historia clínica, algunos parámetros de labo- ratorio tienen especificidad y sensibilidad variable para el diagnóstico. En la biometría hemática, la leucocitosis y elevación de reactantes de fase aguda, como la velocidad de sedimentación globular y la proteína C reactiva, po- drían ayudar a contribuir con la clínica de los pacientes. Si la zona afectada tiene apertura directa hacia la piel, se podrían realizar cultivos y antibiogramas de la secreción y las zonas cruentas. Para complementar estos exámenes, se pueden usar técnicas de imagenología como radiografías, tomografía axial computarizada y resonancia magnética, las mismas que tienen ciertas características especiales [6]. En las imágenes obtenidas, se hacen evidentes signos caracterís- ticos de la patología, como deformidad de la estructura ósea provocada por engrosamiento de las corticales, áreas de osteolisis extendidas, reacción perióstica, secuestros óseos e involucros que inclusive pueden llegar a comprometer la morfología ósea y producir grandes defectos anatómicos. Para determinar la extensión de la infección es necesario realizar exámenes adicionales, como una fistulografía. También, se puede realizar un diagnóstico diferencial al evidenciar la presencia de tumores óseos [23–25].


Tratamiento

El tratamiento de la osteomielitis crónica está sujeto a la virulencia, tolerancia y resistencia del microorganismo infectante. Cuando el paciente presenta una reagudización leve, se prescribe medicación analgésica y reposo. En base de los resultados del cultivo y el antibiograma, se pueden emplear antibióticos específicos para el microorganismo infectante, por vía intravenosa en las primeras semanas y luego por vía oral durante 3 a 6 meses. En caso de mayores complicaciones, se debe considerar la aplicación de procedimientos quirúrgicos. Sin embargo, la aplicación de estos procedimientos no tiene una alta efectividad, ya que se debe tomar en cuenta que la evolución natural de esta patología no es buena y el procedimiento podría vulnerar los tejidos poco vascularizados.


Existe otro método de tratamiento vigente y propuesto por Papineau, que se lo realiza en diferentes tiempos quirúrgicos,

orientado a limpiar el foco infeccioso, drenar secre- ción, erradicar secuestros, dar buena cobertura a los tejidos, rellenar tejido necrótico con hueso es- ponjoso y cierre secundario [26–28]. Esta metodolo- gía ha tenido mejores resultados; sin embargo, a pesar de todo el esfuerzo que se pone para tratar esta enfermedad, el pronóstico suele ser malo y a lo largo de la vida el paciente puede presentar varias reagudizaciones que le obligarán a permanecer durante varios meses hospitalizado, realizándose múltiples cirugías e inclusive el proceso podría lle- gar a ser tan agresivo que tendrían lugar fracturas espontáneas y destrucción ósea, para lo cual se indica la amputación del miembro afectado [29, 30].


Osteomielitis en Ecuador

En Ecuador, los reportes disponibles en bases de datos académicas son muy escasos sobre esta patología. En el país, desde el año 2001 al 2011 se han registrado un total de 8967 casos de osteomielitis como egresos hospitalarios; sin embargo, la morbilidad como tal es poco descrita. Al revisar los totales por año se puede ver que existe una tendencia creciente en la presencia de este tipo de infección; figura 1. En este mismo intervalo de tiempo, se han registrado 203 defunciones por esta causa [31]; tabla 1.

Se debe tomar en cuenta que las estadísticas dispo- nibles en las bases de datos del Instituto Ecuatoriano de Estadísticas y Censos (INEC) no diferencian si se trata de osteomielitis aguada o crónica, por lo cual pacientes que presentan osteomielitis crónica pudieron ser reingresados al centro hospitalario varias veces a lo largo de los años al presentarse una reagudiza- ción, lo cual sería indicativo de que el tratamiento no fue efectivo.


Cuando se revisa los totales de egresos hospitalarios por grupos de edad, se observa que los grupos más afectados son los niños menores a 15 años; figura 2. No obstante, al revisar el total de defunciones, el gru- po con un mayor número acumulado son los adultos mayores de 65 años (tabla 1) que representan más del 50% del total. Este grupo es más vulnerable a la infección posiblemente porque su sistema inmune no logra controlar suficientemente bien el crecimiento de los microorganismos; además, muchos quizás no podrían resistir las múltiples intervenciones quirúrgicas necesarias. De igual manera, los grupos de menores edades podrían recuperarse más fácilmente de los procesos quirúrgicos, aunque, en el caso de una amputación, tendrían una afectación de por vida.


En relación a la terapia usada en el país para tratar este tipo de patología no existen guías estandarizadas; sin embargo considerando los antibióticos que en la literatura médica disponible se usan para tratar infecciones atribuidas a los patógenos descritos anteriormente, vemos que el país ha gastado más de US$ 170 millones en 5 años [32]. A pesar de que este tipo de antibióticos son usados en otras patologías, es sólo una muestra de cuánto dinero se gasta en patologías de origen infeccioso en el país; figura 3.



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Figura 1. Egresos hospitalarios en Ecuador debidos a Osteomielitis durante el período 2001 a 2011.

Terapia hiperbárica con oxígeno

La terapia hiperbárica de oxígeno (HBOT por sus siglas en inglés) consiste en generar, dentro de una cámara de presión, un ambiente con una presión barométrica superior a la de 1 atmosfera (1ATM) que equivale a 760 mmHg. Las cámaras pueden ser de tipo monoplaza (para una persona) o multiplaza para más de 2 personas (usualmente 10) inclu- yendo personal médico [33–35]. Dentro de estas cámaras, un flujo constante de aire y oxigeno (O2) garantizan el barrido de gases de exhalación. El paciente que se encuentra respirando aire (21% oxígeno y 78% de hidrogeno) requiere de un flujo continuo de oxígeno al 100% con lo que los niveles de O2 más la elevada presión atmosférica o barométrica lograrán una presión parcial atmosférica (y por ende alveolar

y arterial) de más de 3000 mmHg [36]. Bajo estas condiciones, el oxígeno puede ser controlado por períodos de tiempo y tener etapas de “as- censo” para de esta forma evitar convulsiones por exceso de oxígeno [37, 38]. Dependiendo de la “profundidad” y las ATM con las cuales se regule la cámara, el resultado será tener grandes can- tidades de oxigeno unido a la hemoglobina, y a la vez gran cantidad de oxigeno diluido en todos los tejidos, incluyendo los óseos [34].


Al exponer los pacientes a este ambiente mo- dificado, se aumenta el oxígeno disponible que tienen todos las células y tejidos, incluyendo los neutrófilos para generar especies reactivas, es-



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Figura 2. Total de egresos hospitalarios en Ecuador debidos a Osteomielitis por grupos de edad, durante el período 2001 a 2011

pecialmente especies reactivas de oxígeno (ROS por sus si- glas en Ingles) [39, 40]. Otro efecto importante es la destrucción de biofilms. Los biofilms han sido señalados como un factor transcendental para el aparecimiento de multiresistencia en poblaciones y comunidades de microorganismos. De la misma forma, estas estructuras han sido identificadas como una de las mayores causales que impiden la correcta cicatri- zación de heridas [41, 42]. El oxígeno y las ROS son moléculas pequeñas que pueden ingresar fácilmente en la matriz de polisacáridos que protegen a los microrganismos dentro del biofilm y de esta manera pueden destruir la integridad de la misma, facilitando el ingreso de antibióticos y neutrófilos [43]. Aunque la aplicación sola de HBOT no es recomenda- da para la destrucción de biofilms, se la recomienda como parte de un conjunto de medidas necesarias para atacar el problema [44]. Adicionalmente, la presencia de altas can- tidades de oxígeno, facilita procesos celulares dependien- tes de oxígeno, como la neoangiogénesis, la síntesis de colágeno y la osteogénesis. Todos estos procesos son esen- ciales en la formación de nuevo tejido para la cicatrización de heridas [41, 45–48].


Aplicación en la osteomielitis crónica


Existen varios reportes del uso de la HBOT como tratamiento coadyuvante para el tratamiento de osteomielitis. Lentrodt et al., evaluaron el uso de HBOT conjuntamente con anti- bióticos sobre tres casos infantiles de osteomielitis crónica mandibular. Luego de realizar las terapias se realizó un monitoreo por cinco años en los que no se encontró signos de reagudización o reaparecimiento de la infección. Como principales ventajas se redujo el tiempo de hospitalización de los pacientes y se eliminó la necesidad de aplicación de cirugía [45]. En otro estudio realizado por Lawrence et al., se encontraron resultados similares en un paciente de 64 años [49]. En el trabajo realizado por Ahmed et al., se analizó el caso de cinco pacientes con altos factores de riesgo que

podían comprometer su recuperación; sin embargo, luego de utilizar la HBOT conjuntamente con la te- rapia médica estándar, se lograron recuperar en un menor tiempo del previsto, reduciendo en promedio

    1. días de hospitalización en comparación con los pacientes que no recibieron la HBOT [50]. Reportes si- milares se han dado para casos de osteomielitis ver- tebral crónica [51].


      Terapia hiperbárica en Ecuador


      En los últimos años en Ecuador el uso de medicina hiperbárica se ha popularizado debido a varios reportes de prensa en periódicos de impacto local como nacional [52–56]. En Internet se puede encontrar anuncios de cinco cámaras hiperbáricas en Ecuador (dos en Quito y tres en Guayaquil). Sin embargo, los usos terapéuticos destinados de los mismos parecerían estar mayoritariamente destinados a la cirugía cosmética y al buceo deportivo.


      Guía para el tratamiento


      El tratamiento médico y quirúrgico de la osteomielitis crónica podría ser mejorado con el uso de oxígeno hiperbárico; en este sentido, exponemos una guía resumen de tratamiento establecida según la literatura.


      Los objetivos de la terapia comprenden: oxigenar tejido isquémico, potenciar las defensas del paciente al mejorar la actividad de los leucocitos, potenciar la actividad de los antibióticos, estimular la angiogénesis y estimular la actividad osteoblástica. Como criterios de admisibilidad se pide evidencia de la cronicidad de la infección e imposibilidad de resolver la condición por medio de cirugías y uso de antibióticos [40, 57]. Se



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      Figura 3. Venta total de antibióticos (en millones de US$) en Ecuador durante el período 2006 a 2011

      requiere un examen físico previo que incluya exámenes de laboratorio: biometría hemática, química sanguínea, elec- trolitos, análisis de orina, tasa de sedimentación y proteína C reactiva. Adicionalmente, imágenes de rayos X de pe- cho y del área afectada. También se puede solicitar cuan- do sea necesario un electrocardiograma. Para mejorar la calidad del tejido afectado se recomienda evitar el consu- mo de productos con nicotina [58, 59].


      Tan pronto como se haya completado el consentimiento informado se puede pasar al tratamiento, el cual consiste en sesiones de 90 minutos a dos atmosferas en total. En caso de que se haya aislado en el antibiograma una bacteria agresiva (como la E. coli o alguna Pseudomona spp.) presente en las lesiones, se pude aumentar a 2.5 atmosferas totales. Estas sesiones deben continuar por un mínimo de 14 veces hasta después de que se haya logrado cerrar la herida o hasta completar un total de 40. Como estudios de control se deben pedir imágenes de rayos X o resonancia magnética del área afectada luego de 20 y 40 sesiones. Se puede evaluar la biometría y tasa de sedimentación cada semana, además, de un examen físico de la zona afec- tada [58]. Luego de que se ha completado el tratamiento, se deben realizar exámenes de rayos X dependiendo de las indicaciones del especialista y comprobar si existe mejoría radiográfica.


      Entre otras recomendaciones, en pacientes diabéticos se puede evaluar el nivel de glucosa de la sangre por medio de un pinchazo en el dedo. Durante la terapia se debe evi- tar vestimentas sintéticas a base de derivados de petróleo. Y, es importante que este tratamiento haya sido solicitado por el médico tratante y se realice bajo su vigilancia [58].

      Conclusiones


      La osteomielitis crónica es una infección difícil de tratar, que requiere de muchos esfuerzos por parte del paciente y del personal médico, representando gastos elevados para los sistemas de salud y ocasionando secuelas físicas y emo- cionales en los pacientes que la padecen. El tratamiento médico es indispensable y requiere terapias antibióticas agresivas, sin embargo, los altos índices de multiresistencia de las bacterias causantes de la mayoría de las osteomielitis, obligan a pensar en terapias coadyuvantes que mejoren el pronóstico y reduzcan las recaídas, los días de hospitalización y los costos a los sistemas de salud.


      La terapia hiperbárica de oxígeno tiene efectos beneficiosos sobre las heridas de difícil acceso y un manejo adecuado con HBOT favorece la formación de nuevo tejido; además, facilita la eliminación de los microorganismos por medio la liberación de radicales libres de oxígeno y po- tencia el funcionamiento de los antibióticos.


      Finalmente, existen varias cámaras hiperbári- cas en Ecuador y su uso podría estar justificado en determinados casos de esta patología. Sin embargo, es fundamental disponer de mayor información epidemiológica local sobre la enfer- medad y estimar de mejor forma su eficacia a través de estudios clínicos comparativos.


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